Un órgano emuntorio es una estructura del cuerpo humano cuya función principal es la eliminación de sustancias de desecho y toxinas del organismo. Estos órganos participan en procesos de excreción para mantener el equilibrio interno y la homeostasis.
Los principales órganos emuntorios son:
Riñones: Filtran la sangre para eliminar desechos metabólicos y exceso de agua y electrolitos, formando la orina.
Hígado: Metaboliza toxinas, medicamentos y productos de desecho del metabolismo, y los convierte en sustancias que pueden ser excretadas a través de la bilis o la sangre.
Pulmones: Eliminan dióxido de carbono y otros gases volátiles del cuerpo a través de la respiración.
Piel: A través de las glándulas sudoríparas, excreta agua, sales y pequeñas cantidades de desechos metabólicos.
Intestinos: Expulsan residuos no absorbidos de los alimentos, junto con bilis y otros desechos, a través de las heces.
Estos órganos trabajan en conjunto para asegurar que las sustancias nocivas no se acumulen en el cuerpo y puedan ser eliminadas de manera efectiva.
¿Cómo depurar los órganos emuntorios?
Si te gustaría ayudar a estimular y depurar estos órganos de una forma 100% natural e inofensiva te recomendamos que te hagas con nuestro taller de reflexología podal depurativa.
Nuestro organismo acumula toxinas continuamente. Nos contaminamos, especialmente con la comida y hábitos poco saludables.
Esto nos lleva a tener un organismo ácido propenso a la enfermedad y degenerar nuestras articulaciones.
Por ello, en este taller vamos a conocer cómo afectan estas toxinas a nuestro organismo y cómo librarnos de ellas, con la depuración de órganos a través de la reflexología podal.
Descubrirás los puntos que debes tocar en el pie para mejorar tu bienestar en pocos minutos y desde casa.
Sin trucos,
solo reflexología podal de verdad.
Otra de las alternativas saludables es tomar algún complemento natural a base de plantas depurativas, pero recuerda siempre consultar con tu médico antes de tomar nada.
En este artículo puedes conocer 14 plantas depurativas para el hígado y la vesícula biliar.
Algunas opciones son: