Verás,
Ayer durante una mentoría privada le decía a un alumno que existen tres formas de ofrecer tus servicios:
1. Puedes ofrecer sesiones por tiempo.
Es muy común, en este punto entraría una cartera de servicios que ofrecería por ejemplo:
Masaje de 30, 60 o 90 minutos por x dinero.
2. Puedes ofrecer sesiones por zonas, por ejemplo «espalda», «piernas» etc.
3. Puedes ofrecer una consulta única a un precio fijo y abarcar en ella toda tu experiencia / valor para tu cliente paciente.
Las tres son válidas, nada en contra.
Sin embargo, hay una en la que subir el precio de tus sesiones es fácil de justificar, es firme, coherente e incluso tu cliente te aplaudirá.
Hay una en la que tu valor no es el tiempo, es tu experiencia.
Adivina cuál es.
Seguro que lo has adivinado, al final del artículo te lo confirmo.
Este tipo de sesiones te permite ofrecer tus servicios sin depender de nada. Es decir, es una forma más libre de trabajar.
Te permite realizar sesiones creativas, adaptadas al 100% a las necesidades de tu cliente paciente. Te permite sacar todo tu potencial terapéutico, mostrar tu valía, ganar autoridad, ayudar a solucionar problemas y guiar a personas en su proceso de sanación.
Esto lo puedes conseguir solo con la tercera opción.
Las dos primeras son alternativas en las que el valor de tu trabajo es percibido por tu cliente paciente por el intercambio de «tiempo vs dinero», es decir, te pagan por el tiempo que estás con ello, no por el valor que tu tiempo ha alcanzado gracias a tu formación y experiencia.
¿Me pillas?
Seguro que sí.
Hasta aquí esta lección de marketing para terapeutas.
Y si sigo hablando en serio, para finalizar este artículo, te recuerdo:
Hago mentorías privadas para terapeutas emprendedores que quieren, aprender a venderse, atraer clientes, apoyarse en las redes para conseguirlo y ganar más dinero con su trabajo.
Arriba, siempre arriba.
Sergio Miranda